La honestidad mental como el activo más rentable del liderazgo

Por: José Gabriel Tafur / Juan David Ortega

En el mundo de los negocios, hemos perfeccionado el arte de la auditoría financiera. Contamos cada centavo, revisamos cada KPI y exigimos transparencia en los balances. Sin embargo, existe una contabilidad mucho más peligrosa que rara vez auditamos: la de nuestra propia mente.

A menudo confundimos la sinceridad con la honestidad mental. La sinceridad es decir lo que uno cree que es verdad (no mentir a los otros). La honestidad mental es el acto riguroso, y a veces doloroso, de verificar si lo que creemos es realmente verdad (no mentirse a uno mismo).

Como líderes, estamos expuestos a una fuerza que nos atrae constantemente hacia el autoengaño. Nos enamoramos de nuestras estrategias fallidas («ya va a funcionar, solo falta tiempo»), ignoramos el clima tóxico que hemos creado («la gente se queja por todo») o justificamos nuestra inacción («es que el mercado está difícil»).

Ten cuidado con las impresiones

El estoicismo, lejos de ser una filosofía de resignación, es una filosofía de combate contra el autoengaño. Los estoicos entendían que nuestro mayor enemigo no es el evento externo, sino nuestra interpretación sesgada del mismo.

Marco Aurelio, el emperador que gobernaba el mundo conocido mientras luchaba contra sus propias inseguridades en su diario, nos dejó una sentencia que debería estar grabada en la sala de juntas de todo CEO. No buscaba tener la razón para ganar un debate, sino para alinear su mente con la realidad:

«Si alguien puede refutarme y probar de modo concluyente que pienso o procedo incorrectamente, de buen grado cambiaré de proceder. Pues busco la verdad, por la cual nadie ha sufrido nunca daño; en cambio, sí sufre daño el que persiste en su propio engaño e ignorancia» (Marco Aurelio, 2015, p. 102).

La honestidad mental, desde esta perspectiva, requiere la humildad de aceptar que nuestra visión estratégica no lo es tanto, y puede estar equivocada. El líder que «persiste en su propio engaño» no es tenaz; es peligroso. Protege su ego a costa de la sostenibilidad de la empresa.

Hay que enfrentarse a los hechos

Traslademos esto al siglo XXI. En los estudios sobre empresas que dieron el salto de ser simplemente «buenas» a ser «grandes», se descubrió un patrón de comportamiento psicológico que separa a los líderes mediocres de los excepcionales.

No es el carisma, ni la visión profética. Es la capacidad de mantener dos estados mentales opuestos al mismo tiempo: una fe inquebrantable en el éxito final y una disciplina férrea para ver la realidad actual, por cruda que sea. Jim Collins (2001) lo bautizó como la «Paradoja de Stockdale»:

«Debes mantener la fe en que prevalecerás al final, independientemente de las dificultades, y al mismo tiempo debes enfrentar los hechos más brutales de tu realidad actual, sean cuales sean» (p. 86).

Aquí radica la falla de muchos directivos hoy. O tienen un optimismo ciego que niega los problemas («somos los mejores, el cliente no nos entiende»), o tienen un pesimismo corrosivo que mata la innovación.

La honestidad mental es el puente entre ambos. Es decir: «Nuestras ventas han caído un 20% porque nuestro producto es obsoleto (hecho brutal), pero tenemos el talento para reinventarlo (fe en el resultado)».

Mentirse tiene un alto costo

Cuando un líder carece de honestidad mental, la organización enferma de lo que llamamos «disonancia estratégica». Se crean planes sobre premisas falsas. Se promueve a personas por lealtad y no por competencia. Y lo más grave: el talento genuino se marcha, porque las personas inteligentes no toleran vivir en una ficción corporativa.

Ser honesto mentalmente duele. Requiere matar proyectos que amamos pero que no funcionan. Requiere admitir ante el equipo: «No sé la respuesta». Requiere, en definitiva, esa Metanoia (transformación) de la hemos venido hablando: dejar de ser quienes fingimos ser, para empezar a liderar desde lo que realmente somos y tenemos.


Referencias

Collins, J. (2001). Good to Great: Why Some Companies Make the Leap… and Others Don’t. HarperBusiness.
Marco Aurelio. (2015). Meditaciones (M. Balasch Recort, Trad.). Ediciones Cátedra. (Obra original publicada ca. 180 d.C.).